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viernes, 28 de enero de 2011

Daley: Con un pie en Wall Street y otro en el armamentismo

Daley: Con un pie en Wall Street y otro en el armamentismo



Juan Luis Berterretche 

Desde el 13 de enero de 2011 William M. Daley ex secretario de Comercio de Bill Clinton (1997-2000) pasó a desempeñar el cargo de Jefe de Estado Mayor de la Casa Blanca (White House Chief of Staff). Perteneciente a una familia de la clase política de Chicago, estrechamente relacionada con el presidente Barack Obama, Daley es en primer lugar un excelso representante de la alianza Wall Street – industria armamentística. Obama, en su tercer año de gobierno, al colocar a Daley como jefe de gabinete, ha logrado sintetizar en un personaje la orientación de su gobierno en economía-política.

William M. Daley, hijo de Richard Joseph Daley, pertenece a una familia que domina Chicago desde hace más de medio siglo. Su padre gobernó como alcalde de Chicago desde mediados de 1955 a fines de 1976, falleciendo en el ejercicio del cargo.
Richard gobernó la ciudad de Chicago durante 21 años seguidos apoyado en una aceitada máquina electoral, pero sobre todo sostenido por millares de patrocinios empresariales Veremos que el actual Chief of Staff de la Casa Blanca cultivó con destreza esos relacionamientos. El alcalde Richard J. Daley durante sus dos décadas de gobierno fue acusado reiteradamente de corrupción, pero aunque encarcelaron a muchos de sus subordinados nunca fue procesado personalmente.
Su conducción de la alcaldía no se caracterizó por los métodos democráticos. Tuvo dos grandes enfrentamientos sociales. El primero en 1966 cuando Martin Luther King desafió la máquina política de Daley. King pretendió impulsar los derechos civiles en el norte y animar la integración racial en las vecindades de Chicago. “No hay ghettos en Chicago”, dijo Daley de una ciudad rotundamente considerada una de las más segregadas del país. Daley maniobró por medio de un equívoco acuerdo con King y malogró en gran medida los esfuerzos del líder integracionista en esa ciudad, resultando un revés para el movimiento de los derechos civiles.
El segundo desafío se dio en las movilizaciones de 1968 en Chicago, que fueron reprimidas con vigor. Jesse Jackson definió la acción policial como “la respuesta de un fascista”. El país estaba dividido por la guerra de Vietnam y los asesinatos de Luther King y Robert Kennedy. En ese contexto Chicago se convirtió en un campo de batalla para las protestas pacifistas. Las confrontaciones entre manifestantes y policías fueron violentísimas. En 1973 el alcalde Daley fue acusado de inducir un soborno al gobernador Otto Kerner de Illinois. Durante los dos años siguientes se desarrolló una controversia sobre la integridad del alcalde, y su gobierno fue muy cuestionado.
William es hermano del actual alcalde de Chicago Richard M. Daley, que accedió por primera vez al puesto de su padre en 1989. Fue reelegido en 1991, 1995, 1999, 2003 y 2007. El 16 de enero de 2011, Richard M. Daley sobrepasó el récord de 7.916 días como alcalde de Chicago que había establecido su padre, convirtiéndose en el alcalde con mayor permanencia en el cargo en la historia de la ciudad.
La administración del segundo Daley se marcó por el escándalo de Hired Truck, una investigación federal que descubrió soborno, compañías fantasmas y facturas falsas. Los Daley eludieron la indagación y no obstaculizaron que sus ayudantes fueran a la cárcel.
La usanza de la corrupción no se limita a la ciudad de Chicago. A escala del estado de Illinois los escándalos de corrupción se han sucedido de forma sistemática. El 9 de diciembre de 2008, el gobernador demócrata de Illinois, Rod Blagojevich fue detenido por el FBI, por el intento de vender el asiento que el presidente electo Barack Obama dejó vacante en el Senado de Estados Unidos. Cuando un senador es elegido para otro cargo, el gobernador del estado que representa debe nombrar a un sustituto hasta las próximas elecciones legislativas.
Blagojevich no ha sido el único gobernador de Illinois que terminó en la cárcel. Su predecesor, el republicano George Ryan, fue también arrestado en medio de acusaciones de conspiración y fraude, dos años antes, en 2006. En 1996, la Operación Silver Shovel llevó a la cárcel a 18 funcionarios públicos, entre ellos seis concejales. Ese mismo año, el legislador demócrata Daniel Rostenkowski fue condenado por fraude vinculado a corrupción pública. En 1991, el fiscal general del estado, William Scott, fue condenado por evasión fiscal en un caso de malversación de fondos de campaña. La justicia también tuvo sus escándalos: en 1988, la investigación federal conocida como Operación Greylord, concluyó con el arresto y las condenas de 87 empleados judiciales y abogados de Chicago, entre ellos 13 jueces. Y en 1972, el también gobernador ya mencionado de ese estado, Otto Kerner, fue condenado en un proceso por evasión fiscal.
Todo el mundo daba por hecho en Chicago que Richard M. Daley permanecería en la alcaldía por el resto de su vida. Pero en setiembre de 2010 anunció que no aspirará a su reelección el próximo año. La prensa afirma que su renuncia, debe de obedecer a razones poderosas, pero por el momento estas no se han identificado.
Daley: con un pie en Wall Street…
Mientras su padre se impuso como jefe absoluto de Chicago, con fuerte influencia en el estado de Illinois y predicamento en el Partido Demócrata, William Daley desarrolló una estrategia para convertirse en una figura política a escala nacional.
Su relación con el capital financiero se inicio en Amalgamated Bank of Chicago donde fue vicepresidente primero, entre 1989 y 1990 y luego presidente y jefe de operaciones entre 1990 y 1993. En 1993 Bill Clinton lo nombró miembro de la junta directiva de la empresa hipotecaria Fannie Mae, dependiente del gobierno de EEUU. Fannie Mae junto con Freddie Mac fueron empujadas a la quiebra por las hipotecas sub-prime en la crisis financiera 2007-2008 y según estimativas su reflote costará US$ 1 billón (millón de millones) a los contribuyentes estadounidenses. En Fannie Mae estuvo hasta 1997.
De enero de 1997 a julio del 2000 ejerció el cargo de secretario de Comercio del presidente Clinton. Desde ese puesto realizó una intervención destacada en la formulación de la normativa de los Tratados de Libre Comercio (TLC) impulsados por EEUU. Aspecto importante de recordar para aquellos que alientan ilusiones en las diferencias programáticas entre republicanos y demócratas.
De junio de 2000 hasta diciembre del mismo año, fue jefe -sin éxito- de la campaña a la presidencia de Al Gore.
Entre enero 2001 y noviembre de 2001 Daley se desenvolvió como vicepresidente de Evercore Partners retomando su relación con el capital financiero. Evercore Partners es un holding que actúa como banco de inversión, de gestión de inversiones, de gestión de patrimonio, fusión de corporaciones y private equity (fondo de capital privado). Por medio de una subsidiaria intervino en la reestructuración de General Motors y representó a Wyeth en la fusión con Pfizer (un negocio de US$ 68.000 millones). Fue fundado en 1996 por Roger Altman, ex co-jefe de banca de inversión y miembro en la junta del malhadado Lehman Brothers y su comité de gestión. Altman hasta 1994 se desempeñó como subsecretario del Tesoro bajo Bill Clinton /1. De la misma laya que Robert Rubin, Laurence Summers y Tim Geithner.
De diciembre de 2001 a mayo de 2004 Daley fue presidente de SBC Communications Inc. una enorme corporación dedicada a las telecomunicaciones (telefonía fija, celular, TV cable e Internet). Fundada en 1983 y originalmente llamada Southwestern Bell Corporation, fue bautizada en 1995 como SBC Communications. En los últimos años la empresa absorbió otras del mismo ramo (Pacific Bell, Ameritech, SNET y Bell Nevada), llegando a ser el más grande proveedor local de EEUU. Daley intervino en las negociaciones iniciales de la fusión con AT&T. SBC terminó fusionándose en 2005 con AT&T Corporation y pasaron a llamarse AT&T Inc.
Entre mayo de 2004 y enero de 2011 fue presidente de la región del Medio Oeste de JP Morgan Chase & Co /2, y miembro de su junta ejecutiva. El cargo implicaba un retorno a Chicago. Según Forbes.com su responsabilidad empresarial incluía las relaciones con el gobierno. Desde esta función en uno de los grandes bancos estadounidenses, William M. Daley pasaba a integrar la tropa de élite de Wall Street.
Daley es integrante también del consejo de administración de Merck & Co. Inc., también conocida como Merck Sharp & Dohme o MSD (como se la identifica en Brasil). Hoy en día, la compañía tiene cerca de 56.700 empleados en 120 países y 31 fábricas en todo el planeta. Es una de las 7 compañías farmacéuticas mayores de todo el mundo, mucho más grande que su antecesora alemana. En noviembre de 2009, Merck se fusionó con Schering-Plough.
…y otro en el armamentismo
La síntesis del personaje W. M. Daley se manifiesta cuando ocupa su sillón en el consejo de administración de Boeing. Como ejecutivo de una de las tres mayores empresas armamentistas del imperio –junto con Lockheed Martin y Northrop Grumman- es un representante líder de la industria. Boeing empresa aeronáutica y de defensa, es uno de los principales fabricantes de aviones y equipos aeroespaciales del mundo. Su sede central se encuentra en la ciudad de Chicago. Según su sitio en Internet tiene 158 mil empleados. En el mundo quedan en la actualidad únicamente tres grandes fabricantes de aviones de pasajeros por encima de los 100 asientos, Boeing, Airbus y Embraer. Boeing fabrica 23 modelos de aviones militares, 4 modelos experimentales y 3 tipos de helicópteros de combate. También produce misiles y otras municiones, sistemas espaciales y servicios informáticos.
Los contratos de la Boeing con el Pentágono en 2010 revelan las intenciones “pacifistas” del premio Nobel de la Paz 2009. Y el poder de lobby de la corporación sobre el gobierno demócrata. El Departamento de Defensa de Estados Unidos en las manos de Bob Gates encargó al fabricante de aviones Boeing la modernización de su flota de bombarderos de largo alcance B-52, mediante un contrato por unos US$ 11.900 millones, según informó el Pentágono en Washington el 30 de setiembre de 2010. La revisión y modernización de los aviones se extenderá por un período de ocho años.

El nuevo contrato se dio a conocer apenas un día después de informarse sobre la adquisición por parte de la Marina estadounidense de 124 nuevos aviones de combate para sus portaaviones, encargados también a Boeing, por un valor de 5.300 millones de dólares. Las acciones de la empresa subieron un 2,25 % un día después del anuncio La compra de la Marina consiste en 66 aviones Super Hornet y 58 del nuevo modelo Growler, que deberán ser entregados entre 2012 y 2015.
Una semana antes (23 de setiembre de 2010) el Departamento de Defensa de los Estados Unidos había concluido un contrato con la compañía de la industria aeroespacial Lockheed Martin sobre la producción de 30 cazas F-35 Lightning II por un valor de US$ 5.000 millones. La industria armamentista no sufre las limitaciones económicas del consumidor ciudadano en medio de la crisis. El Pentágono es experto en poner un signo de igual entre oferta y demanda en el mercado armamentista.
Como toda la suprema élite corporativa estadounidense Daley tiene un asiento estable en el Consejo de Relaciones Exteriores (Council on Foreign Relations - CFR) /3
Su nombramiento para dirigir el gabinete de la presidencia fue apoyado con entusiasmo por Jamie Dimon, presidente de JP Morgan Chase y Co., la Cámara de Comercio de EEUU y el inefable Karl Rove /4.
William M. Daley es un indiscutible representante de la alianza Wall Street -industria armamentística. Y como jefe de gabinete de la Casa Blanca sintetiza en su persona la orientación del gobierno Obama en economía-política.

Notas:
1) Roger C. Altman, Co-Presidente de la Conferencia Bilderberg, está en la lista de asistentes de la reunión que se celebró del 3 al 6 de junio de 2010, en Luxury Hotel Dolce Sitges, al sur de Barcelona.
2) JP Morgan Chase, es una empresa financiera creada el año 2000 a partir de la fusión del Chase Manhattan Corporation y la JP Morgan & Co (Banca Morgan). Es una de las empresas de servicios financieros más antiguas del mundo. También opera en el mercado de frutas y vegetales en Londres. La empresa, con oficina centrales en N York, es líder en inversiones bancarias, servicios financieros, gestión de activos financieros e inversiones privadas. Con activos financieros de US$ 1,3 billones (millones de millones), JPMorgan Chase es actualmente la tercera institución bancaria de EEUU detrás del Bank of America y el Citigroup. La unidad de fondos de inversión libre (hedge fund) del banco es la más grande de los Estados Unidos con inversiones por US$ 34 mil millones en 2007. En 2004, la empresa volvió a fusionarse con el Bank One de Chicago, incorporando al director ejecutivo de éste último, Jamie Dimon, como presidente y director ejecutivo de la empresa fusionada. Es a partir del contacto con Dimon que W. M. Daley se integra al JP Morgan Chase en 2004. En enero de 2006, Dimon fue finalmente nombrado director ejecutivo y en diciembre también presidente del JP Morgan Chase. JP Morgan Chase opera como marca del holding.
3) Council on Foreign Relations. (CFR) es la sombra del secretario de Estado en EEUU. Este Consejo está integrado por más de una decena de ex secretarios de estado, ex presidentes, ex directores de seguridad, banqueros, abogados, ex agentes de la CIA, oficiales de las fuerzas armadas, miembros del primer escalón de las 250 corporaciones más grandes de EEUU, periodistas, dueños de medios de comunicación, etc. Lo integran también Paul Volcker, Zbigniew Brzezinski, George Bush senior, Dick Cheney, George Soros, Robert Zoellick, Robert Rubin, Robert Gates, Madeleine Albright, etc. David Rockefeller fue presidente del consejo entre 1970 y 1985.
4) Karl Christian Rove es un consultor político reconocido por haber sido consejero mayor y principal estratega político del ex-presidente Bush Junior. Se hizo notorio por el “caso Plame”. Rove reveló la identidad de Valerie Plame, una agente encubierta de la CIA, y la de su marido, Joseph C. Wilson, como venganza por la oposición de este último a la invasión de Irak.

jueves, 20 de enero de 2011

Ciudades Charter: una propuesta indecente

Ciudades Charter: una propuesta indecente

Sergio Suazo

“Patria es algo más que opresión, algo más que pedazos
de terreno sin libertad y sin vida, algo más que derecho
 de posesión a la fuerza”
José Martí.

En sociedades como la nuestra caracterizada por una cultura política autoritaria de los grupos dominantes, de cuando en cuando, aparecen exabruptos que si no fuera por esa faceta cómica que tiene la política en Honduras, resultarían dramáticos.

Durante un gobierno “liberal” en el “poder”, se sugirió convertir a Honduras en un “Estado Libre” – como Puerto Rico- o en un protectorado, justamente en la década de 1980 cuando el país fue visto como una “República Alquilada” o como “Porta Aviones” de Estados Unidos para agredir a los países vecinos.

Hoy que nos ven como una “republiqueta” o como la más “bananera” de las “democracias” en la región – sobre todo después del golpe de Estado- el sector económico más reaccionario del país, puso en contacto a las principales autoridades del régimen con una idea que para cualquier gobierno medianamente serio constituiría una gravísima ofensa a la dignidad de su país: creación de “Ciudades Charter” o Charter Cities en inglés.

En efecto, la “pomada milagrosa” (a los economistas sobre todo neoliberales, le gusta hablar de “milagros” económicos como los de los “tigres asiáticos”) llamada eufemísticamente “Ciudades Modelos”, “Zonas Especiales de Desarrollo”, “Ciudades a la Carta” etc. pero cuyo nombre científico es “Enclaves Autoritarius”, fue copiada del economista estadounidense Paul Romer, quien el año pasado publicó en la Revista Prospect un artículo – al estilo del “Fin de la Historia” de Fukuyama- titulado “Para más ricos, más pobres” (For richer, for poorer). En él, su argumento central es que para que aquellos estados pobres y fallidos, la ayuda externa o cooperación internacional debe ser sustituida por lo que él llama ciudades nuevas que sustituyan y superen, las zonas pobres de los alrededores de las grandes ciudades pero con reglas distintas a las del propio Estado.

Hasta aquí todo bien - siguiendo la lógica del artículo de Romer- para quien países como Haití, (Estado Fallido) debería adoptar su “modelo” en lugar de la ayuda internacional. El asunto se complica para el autor y para quienes se quieren “untar” la “pomada” (nadie en América Latina) cuando de encontrar “modelos” se trata: para el primero, porque pone de ejemplo a Hong Kong algo que no es completamente acertado por cuanto el régimen político y económico le fue impuesto (a la fuerza) por una potencia extranjera (Inglaterra) como parte de su colonialismo, durante la ocupación y dominación, algo que Romer omite en su artículo así como la oposición violenta inicial.

Más adelante recurre a Singapur que como se sabe, tiene el status de un país. También aquí no dice nada acerca del funcionamiento político de Singapur con un sistema político claramente autoritario y antidemocrático, sin oposición y cuando ha existido, resultó aplastada por el Estado y el partido gobernante; la sociedad renunció a su libertad a cambio de prosperidad material de la mano de un autócrata como Lee Kuan Yew quien con estilo bufón, tenía la costumbre de quienes se han atrevido a cuestionar su “modelo”.

Aquí en el país y como una gran “aportación” a la teoría de Romer, algunos funcionarios opacos del régimen agregan como ejemplo de “ciudades modelo” a Las Vegas en Estados Unidos fundada originalmente por la mafia, y convertida hoy, en un gran casino de lujo donde seguramente habrán ido a probar suerte muchos de los promotores.

El asunto se complica también para aquellos que sin independencia de criterio y con escaso conocimiento en desarrollo económico, decidan implementarlo como pretende el régimen, y ello por dos razones: la primera, es que los grupos económicos dominantes reconocen sin rubor su incapacidad de desarrollar el país no obstante las prebendas, canonjías, exoneraciones, bajos o nulos impuestos, mercados cautivos, monopolios y duopolios, leyes a la medida, “negocios” con el Estado y un largo etcétera.

La segunda y tan grave o más que la anterior, aceptan sin sonrojarse, su falta de sentido de patria (muchos de ellos nunca han tenido una, se la arrebataron a la fuerza en Medio Oriente) al ofrecer al mejor postor éste pedazo de tierra que los recibió amigablemente cuando llegaron de polizontes en los barcos, con una mano adelante y otra atrás.

Reconocen sin vergüenza que no confían en la “reglas” que ellos mismos encargaron redactar a “sus” diputados y a “sus” magistrados, por ello, adhieren a las tesis de Romer que en éste tipo de Estados la justicia no es confiable, tampoco la policía, los bienes y servicios son de mala calidad; ante lo cual, ofrecen – sin ser de ellos- una porción de territorio (1000 km por cada ciudad) a gobiernos extranjeros, a inmigrantes de cualquier parte, a empresa multinacionales que poco les importan los países y sus gente para que se hagan cargo de la “ciudad” imponiendo sus propias “reglas”, su propios jueces, su propia policía, escuelas, moneda etc. En el fondo, un verdadero “Enclave Autoritario”.

Estados Unidos bien podría beneficiarse de una iniciativa como ésta sobre todo ahora que los niveles de desempleo son altos, una potencia como China, podría construir una “Charter City” próxima a ciudades como Nueva Orleans deprimida por el Huracán Catrina, con salarios como los que paga a sus trabajadores en las “ciudades modelo” de Romer. Me imagino que gobiernos como el de Brasil, Argentina, Uruguay, Chile y otros del continente han de estar deseosos de estas ciudades y sus poblaciones por igual ¿o las mandarían a la punta del cerro por obscena, apátrida e indecente?

viernes, 14 de enero de 2011

El secretario del Tesoro dice que EE.UU. es insolvente


El secretario del Tesoro dice que EE.UU. es insolvente

Michael S. Rozeff
ICH/Lew Rockwell

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens y revisado por Caty R.

El gobierno de EE.UU. es insolvente. ¿Quién lo dice? Timothy F. Geithner, el secretario del Tesoro de EE.UU. 
Geithner envió una carta al Congreso el 6 de enero de 2011 pidiendo un aumento del límite de la deuda. Si no se aumenta, advirtió, EE.UU. hará default en su deuda. Según sus palabras: 
?Nunca en nuestra historia el Congreso ha dejado de aumentar el límite de la deuda cuando ha sido necesario. Si no se aumenta la deuda se precipitará un default de EE.UU.? 
No dijo que se vaya a incomodar al gobierno. No dijo que el gobierno se vería obligado a arreglárselas a duras penas retardando pagos, aumentando impuestos y reduciendo programas y servicios no obligatorios. Dijo que el gobierno hará default . Esto significa que el gobierno no tiene suficiente dinero para pagar sus obligaciones a las numerosas y heterogéneas personas a las que debe dinero a menos que el Congreso autorice que se aumente aún más la deuda. 
Después de que el gobierno emita la nueva deuda, su deuda general será aún más elevada que antes. A menos que se reduzcan sus obligaciones que requieren pagos en dinero, que encuentre nuevas fuentes de ingresos o que disminuyan las tasas de interés que paga, es seguro que la misma situación volverá a ocurrir y que lo hará aún más rápido porque su deuda general habrá aumentado. No le alcanzará el dinero para pagar sus obligaciones. 
Supón que tienes una deuda de 10.000 dólares que requiere un pago de 500 dólares con el fin de evitar que tus acreedores embarguen tus activos. Supón que no tienes los 500 dólares. Una posibilidad sería pedir prestados 500 dólares a un nuevo prestamista y utilizarlos para pagar a las antiguas entidades crediticias. Así ganas tiempo. Sin embargo ahora tendrás deudas de 10.500 dólares. Tienes que encontrar maneras de reducirlas o volverás a verte enfrentado a una situación aún peor. 
Te acercas a la insolvencia cuando comienzas a carecer de nuevas entidades crediticias que estén dispuestas a sumarse a tu deuda. Las entidades crediticias dispuestas se acaban porque saben que tienen que hacer fila para obtener los pagos prometidos porque buscarás continuamente nuevas entidades crediticias, mientras empeoras cada vez más tu situación. 
Al conocer tu situación precaria, las nuevas entidades crediticias probablemente exigirán que se aumenten las primas por riesgo de default. 
Eso significa que pedirán tasas de interés más elevadas. 
Eso significa que tus obligaciones de pago en efectivo aumentarán. Eso acelera tu llegada a la insolvencia. 
La insolvencia tiene lugar cuando no se puede encontrar suficiente dinero de ninguna fuente, ni siquiera nuevas entidades crediticias, para hacer los pagos necesarios. 
EE.UU. se acerca a la insolvencia, según su secretario del Tesoro. No lo dijo precisamente de esa manera, sino que lo describió con palabras que se acercan lo más posible. Dijo que EE.UU. haría default, y que su única salida por el momento es emitir más deuda. 
Los aumentos en el límite de deuda han acompañado necesariamente el aumento en la deuda general del gobierno. Esos aumentos han sido especialmente sorprendentes en los últimos 10 años. El límite es ahora de 14,29 billones (millones de millones) de dólares. El límite fue de 5,72 billones en septiembre de 2001. Es una tasa de aumento de más de 10% por año. 
Hace algunos meses, Laurence Kotlikoff escribió que ?EE.UU. está en bancarrota?. Utilizando las cifras del gobierno adecuadamente etiquetadas, estableció que la brecha fiscal de EE.UU., que es la diferencia entre el valor actual de los gastos y de los ingresos proyectados, es de 202 billones de dólares. Un estudio de las finanzas de EE.UU. del FMI estableció que tendría que duplicar los impuestos para colmar su brecha fiscal. Es imposible. Destruiría la debilitada economía. 
La declaración de Geithner confirma las de otros analistas fuera del gobierno de EE.UU. 
Según Kotlikoff, el ?masivo fraude de Ponzi? de sesenta años del gobierno terminará cuando no haya suficientes ingresos para pagar a la Seguridad Social, Medicare y Medicaid. Ve grandes recortes en las prestaciones, grandes aumentos de impuestos y una elevada inflación cuando el gobierno trate de sobrevivir. 
¿Cómo saldrá EE.UU. de esta situación? Es objeto de especulación porque hay muchas variables involucradas que interactúan. Hay una cantidad de peros. 
Cuando un Estado no puede cumplir con sus obligaciones prometidas, no existe un código de bancarrota para guiar una reorganización, como en el caso de una compañía. No hay un tribunal que supervise una reestructuración. No hay un juez o un panel que decida sobre la prioridad de las demandas. El propio gobierno decide cómo manejar su incapacidad de pagar dinero para cumplir sus promesas. 
En el futuro inmediato, el gobierno de EE.UU. no hará default sobre sus bonos. Tendrán prioridad los pagos. El gobierno lo hará para mantener su capacidad de pedir prestado a tasas razonables de interés a fin de poder mantener su tamaño y sus programas. Si el gobierno hiciera default sobre sus bonos como modo de resolver su problema financiero, tendría que reducir severamente sus gastos de inmediato. El gobierno reduciría radicalmente todo de inmediato. El gobierno sufriría una gran pérdida financiera. El Congreso no querría que sucediera algo semejante. Preferiría prolongar el proceso de default e infligir el dolor con el paso del tiempo y repartirlo entre más grupos que los dueños de bonos. Los congresistas prefieren mantenerse en el poder mientras dirigen un gran gobierno. Otros poderes y burocracias también prefieren conservar sus programas y actividades preferidas. 
Por ello, como de costumbre, el Congreso volverá a aumentar el límite de la deuda. Eso no soluciona problema financiero. Lo aumenta incluso si posterga y realza una posible insolvencia. 
Las nuevas entidades crediticias que el gobierno busque para que le presten más dinero probablemente pedirán tasas de interés más elevadas, con la excepción de una importante entidad financiera, que es el Sistema de la Reserva Federal. 
Los rendimientos de los bonos dependen de numerosas influencias mundiales. Incluyen las primas por el riesgo de default exigidas por entidades financieras extranjeras, incluidos los bancos centrales asiáticos. Es probable que esas primas de riesgo aumenten. 
En cambio, la Reserva Federal se ha comprometido a comprar 600.000 millones de dólares de nueva deuda gubernamental en los próximos meses. Sus compras tienden a apoyar los precios de los bonos y a mantener bajas las tasas de interés, a mantener la situación igual. 
Mientras la Reserva Federal sigue comprando más y más deuda del gobierno, sin perspectiva de reducir sus activos a menos que, o hasta que, el gobierno ponga orden en su casa, es probable que los intereses de los bonos aumenten, a pesar de las compras de la Reserva Federal, porque los intereses también reflejan las primas por inflación. La perspectiva de inflación aumentará mientras la Reserva Federal [la Fed] monetiza la deuda. Entonces veríamos un aumento de los intereses acompañados por precios estables de materias primas y metales. 
La participación inflacionaria de la Reserva Federal, que posterga las inevitables decisiones fiscales del gobierno, daña a todos los poseedores de activos fijos en dólares y a todos cuyos ingresos en dólares son fijos y se quedan detrás de la producción de nuevos dólares por la Fed. Además, y con más importancia, la inflación pone en movimiento otro ciclo de auge-ruina. 
La continua monetización de la deuda por la Fed es bastante probable por muchos motivos. Uno es que la Fed puede actuar incluso si el Congreso está bloqueado. Otra es la aparente necesidad, desde el punto de vista de la Fed, de evitar el fracaso de emisiones de deuda del gobierno. Un tercer motivo es que la Fed justifica lo que está haciendo con la poca actividad económica y la baja inflación del Índice de Precios al Consumo (IPC). Cuarto, el sistema bancario sigue siendo insolvente y la Fed quiere aumentar los precios de los activos. Quinto, la Fed no conecta su monetización de la deuda con intereses más elevados. Cuando comienza esa conexión, directamente o porque la inflación del CPI aumenta, podría ser más probable que altere su actual política. 
Si EE.UU. no disminuye la brecha fiscal, el aumento de los intereses lo obligará rápidamente a entrar en acción porque el aumento de los intereses aumenta la probabilidad de insolvencia y aumenta la probabilidad de que suceda cuanto antes mejor. 
Los efectos de la inflación de la Fed sobre las acciones varían según la compañía. Dependen de las posiciones monetarias netas de las compañías, la naturaleza y ubicación de sus operaciones, sus coberturas contra riesgos, y otros factores. No hay un pronóstico simple para todo el mercado bursátil. 
Ya que es probable que los intereses aumenten a medida que las entidades financieras piden mayores primas por riesgo de default y demandan mayores primas de inflación (cuando la Fed monetiza la deuda), y la capacidad de la Fed de mantener bajas las tasas es sólo un fenómeno temporal y/o sólo inhibidor, y ya que estos aumentos de intereses aceleran la posibilidad de insolvencia, el gobierno sólo puede evitar el default o reduciendo la toma de préstamos (y sus gastos) o mediante un aumento de los ingresos. No hacer nada significa ir al default. 
Si la toma de préstamos por el gobierno se desacelera, sus gastos tenderán a ralentizarse. Muchos estadounidenses considerarán desagradable que se reduzcan las prestaciones, actuales y futuras, y se recorten otros programas. Si el gobierno aumenta los impuestos, el impacto de sus inmensos préstamos tendrá efecto sobre los estadounidenses, de nuevo de manera extremadamente desagradable. Sus ingresos disponibles caerán fuertemente. 
No se ve venir un default total de los bonos de EE.UU. porque eso inmoviliza a todo el gobierno de EE.UU. El gobierno no lo hará. Cuidará primero de sí mismo y de su supervivencia. El público estadounidense ocupa el último lugar. El default de las promesas hechas a los estadounidenses es el camino más probable. 
Por lo tanto, el gobierno ralentizará los aumentos de presupuesto, los detendrá por completo o reducirá sus gastos en términos absolutos. Como cualquier prestatario, su capacidad de tomar préstamos no es ilimitada. Depende de su poder tributario que, por su parte, depende de la productividad de los que pagan los impuestos. La causalidad va en ambas direcciones. La productividad también depende de las estructuras tributarias y reguladoras. Es inconcebible que el gobierno pueda duplicar los impuestos. Si lo hiciera, la mayor parte de la economía trataría de pasar a la clandestinidad. Lo que quedara en la superficie tendría incentivos muy reducidos para producir. 
¿Qué grupos y programas serán objetivos de los recortes del gobierno? De nuevo es un tema de especulación. Depende de qué grupos tienen el control más firme sobre el monedero del gobierno, qué grupo realizan las mayores protestas y qué grupos tienen la mayor influencia en los votos para congresistas cruciales y las contribuciones a las campañas electorales. Estoy de acuerdo con Kotlikoff y Gary North en que los objetivos más probables son los más grandes, y éstos son los programas de asistencia social. 
Algunos grupos van a sufrir el grueso de las acciones que se emprendan para evitar el default. Otros probablemente pasarán relativamente incólumes. Los burócratas del gobierno tratarán de protegerse. Esto creará conflictos internos, protestas y disensión. La vida va a ser mucho más dura para los estadounidenses en el futuro, a menos que la productividad de algunas fuentes desconocidas de invención o tecnología compense el impacto de las promesas del gobierno que se defrauden. 
El Congreso tiene otra opción, que es apoderarse de los activos de los estadounidenses. Es una forma de tributación. El Congreso puede obligar a los fondos de pensiones a adquirir sus emisiones de bonos. Eso haría bajar los precios de las acciones y bonos corporativos. Devastaría la economía. Un programa de imposición de bonos es casi equivalente a hacer que la Fed absorba bonos. Presiona a la Fed para que cree más dinero con el fin de mantener altos los precios de los activos. Un programa semejante sería un acto de desesperación del gobierno que simplemente empobrece a la población. Ciertamente no resolvería la insolvencia. 
¿Cuándo, si alguna vez lo hace, comenzará el Congreso a actuar como se debe, es decir, con recortes de un tamaño suficiente para evitar un default sobre sus bonos? Mi respuesta es: todavía no. 
La perspectiva de aumentos de los intereses todavía no entra en las mentes de los que están en el gobierno. La perspectiva de un presupuesto fuera de control debido a una obligación inmensa y creciente de pagos de intereses de los bonos todavía no ha impactado a los funcionarios del gobierno. No pueden ver el maremoto. No creen que tenga lugar. El programa de compras de la Fed oscurece su visión. La lentitud de la economía ayuda a mantener bajos por el momento los intereses de los bonos. Los bancos centrales extranjeros, como grupo, siguen apoyando el mercado de bonos de EE.UU. La gente que teme volver a las acciones sigue apoyando el mercado de la deuda de EE.UU. 
Además, las dos partes están enamoradas del gran gobierno. Casi todos los políticos son sensibles a las demandas públicas de dádivas. Es un motivo por el cual la brecha fiscal es tan inmensa para comenzar. EE.UU. no mostró exactamente demasiado interés por el intento de detener una prestación de fármacos recetados. En consecuencia, el gobierno posterga acciones para cerrar la brecha fiscal. 
Llegará el día en el que habrá una discontinuidad. Estallará un terremoto fiscal o un terremoto del mercado o alguna combinación de las dos cosas. No será una experiencia agradable para los estadounidenses, pero los que están en el gobierno tienen pocos motivos para sentir temor. Pueden llamarlo una crisis, como si no tuviéramos ya una crisis. Pueden utilizar una ?crisis? semejante como excusa para una acción más radical del gobierno. El gobierno puede exigir aún más poder, o simplemente ejercerlo, incluso si los resultados empeoran las cosas para los estadounidenses. 
Para los gobiernos las crisis son oportunidades, un hecho bien conocido por los analistas de gobiernos. Este hecho es un motivo por el cual los gobiernos postergan las acciones para remediar lo que al resto de nosotros nos parecen situaciones graves. 
Por desgracia, el hecho de que los gobiernos prosperan con las crisis y las ven como oportunidades no es bien conocido por la población en general que todavía espera que el gobierno encare las crisis. 
Ya que la insolvencia de EE.UU. es un hecho y un hecho que implica tiempos duros para todo el que dependa del gobierno, es prudente tomar medidas para independizarse lo más posible del gobierno. 

Michael S. Rozeff es un profesor de Economía retirado que vive en East Amherst, Nueva York. Es autor del libro-e gratuito Essays on American Empire: Liberty vs. Dominatio, del libro-e gratuito The U.S. Constitution and Money: Corruption and Decline y del libro-e gratuito Essays on American Empire. 
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