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sábado, 22 de enero de 2011

EDITORIAL DE HORIZONTE SUR

EDITORIAL DE HORIZONTE SUR  SABADO 22 DE ENERO DEL AÑO 2911



Hemos dicho más de una vez que el verdadero rostro de los regímenes políticos de la Argentina, se mostraba con mayor desenfado en el exterior, no en las versiones para el público argentino, versiones edulcoradas y adecentadas por los relacionadores públicos que operan sobre los discursos oficiales. En este caso ha ocurrido una vez más como tantas otras, que venimos denunciando desde que nos organizáramos como grupo de reflexión rural en los años noventa, develando en aquellos años, las horribles políticas del menemismo. El discurso de nuestra Presidente en el cierre del Seminario de negocios de Quatar[1], expone con claridad y sin ambages, la naturaleza de un régimen que, con banderas progresistas, expresa hoy, muchísimo mejor que la derecha, las propuestas que requieren de nosotros las Corporaciones transnacionales y los mercados globales. La Argentina que expone nuestra Presidenta con desenfado casi obsceno en el cierre del Seminario de negocios de Qatar, es una Argentina abierta a la megaminería y a todo tipo de ensayos de OGM, tanto Biotecnología como prácticas de clonación, una Argentina productora de Biocombustibles, una Argentina que se postula como la gran plataforma de la agroindustria y del Agronegocio, y que proyecta extender su agricultura química hasta en zonas donde actualmente dice ella, resultaría impensable hacerlo…
Nos horroriza la decisión de llevar adelante un proceso de ese tipo. Nos horroriza la fe de los conversos, la terquedad con que han decidido un destino de crecimiento en  la dependencia y en el descuido mayor por sus recursos y por sus ecosistemas. Han optado por sacrificar las próximas generaciones de argentinos que se encontrarán sin suelo, sin agua potable, sin aire limpio para todos, sin paisajes y sin la cultura que los actuales paisajes, que, ahora están desapareciendo, han producido, y con la que nos hemos identificado como argentinos. Millones de seres humanos son condenados cada día, a vivir en la fealdad, en el hacinamiento urbano y a tener que alimentarse con comidas basura, según las decisiones de una izquierda  progresista que ignoró la identidad cultural, instaló el Agronegocio y reemplazó la calidad por la cantidad, la producción de exclusividades por la de comodities y agrocombustibles, el trabajo humano por las tecnologías… Ya no lo decimos nosotros, lo confiesan ellos en su infinita impudicia, repitiendo los discursos alucinados de Héctor Huergo, de Jorge Castro, de Lino Barañao y de Gustavo Grobocopatel, de los que han comprado las promesas de un paraíso tecnologízado y los espejitos de colores de una modernidad tardía. Sí, de una modernidad tardía, porque en definitiva la propuesta es asemejarnos a Europa, repetir sus etapas, sus desarrollos, pese a que, en muchos de los cuales se evidencia en  ellos ahora un intento de recuperar lo perdido, desandar el camino o no saber qué hacer en los atolladeros en que se encuentran. De allí la fe de los conversos, los conversos piensan que lo harán  mejor, y transforman sus complejos de inferioridad en soberbia y en desprecio por el alma de Europa, una alma y una cultura que  ignoran tanto como ignoran y menosprecian el alma y las culturas de nuestro propio continente.

Esta es cada día más una dictadura clasemediera que, en su ceguera progresista, nos conduce a nuevas y peores catástrofes. Y no estamos hablando sólo del Gobierno, sino del conjunto de los partidos y para evitar suspicacias, incluimos explícitamente a la Mesa de Enlace, los grandes diarios como Clarín y la Nación, y hasta la dirigencia eclesiástica… Debemos oponerle a los progresistas un pensamiento decolonial, o sea de nuevo un pensamiento de Liberación Nacional, un pensamiento que vuelva a inundarnos del deseo de vivir en plenitud nuestra Cultura, nuestra forma de ser, de vivir nuestra Soberanía Alimentaria y el estar en América, aceptándonos tal como somos, en nuestros mestizajes y en nuestras aspiraciones de convivir con felicidad, más que con Crecimientos del producto bruto y crecientes dependencias a los mercados globales.

Quiero volver ahora sobre algo fundamental que dijo G. Grobocopatel en el reportaje que le hiciera recientemente la revista Crisis y que repite en otros reportajes y notas que se le han publicado últimamente, como si la dirigencia política y los intelectuales progresistas estuviesen buscando nuevos referentes en los liderazgos y en los discursos, para resolver quizá sus propias encerronas. Dice Grobocopatel que, el menemismo no tuvo mayor idea del proceso que puso en marcha con la aprobación de los primeros OGM... Concretamente, que no habrían sido los menemistas los capaces de imaginar las consecuencias de sus acciones de entonces... tal vez sea por ello que no es Menem ni Solá quienes cuentan con el respaldo de los sojeros, al menos de los sojeros grandes, y por supuesto no estoy hablando de la Mesita de Enlace. Lo que quiero decir y ello más allá de sus incompetencias, sus inimputabilidades y sus crímenes contra los patrimonios públicos de los argentinos, es que, pese a haber puesto en marcha el modelo del agronegocio y de los monocultivos de Soja RR, no son actualmente la expresión política de la sojización, sino para el Kirchnerismo que les adjudica con razón un crimen que ellos mismos, aprovechan a destajo desde hace años y que profundizan cada día... Una situación extremadamente complicada y que por ello mismo y por la cantidad de discursos falsos que nos abruman, se hace difícil comprender para el común de la opinión pública sometida a la manipulación mediática. El proceso de colonización fue puesto en marcha por unos y continuado por otros, quienes, paradójicamente, acusan de ello a los primeros, mientras que han legitimado y profundizado lo que los primeros iniciaron. Es que nunca fue la soja el negocio propio del menemismo, sino las privatizaciones y la corrupción generalizada de las políticas públicas, y a su vez, reconozcamos, que, nunca fue tampoco, la soja el negocio de los KK en la provincia de Santa Cruz, sino el juego y el petróleo, y a lo sumo la minería... La soja se les impuso como un proceso que otros decidieron, las Corporaciones y los mercados globales, y que ellos jamás comprendieron bien, un proceso que durante mucho tiempo los sobrepasó, que los condujo incluso, a confrontaciones estériles y desgastantes como la de la crisis del campo en el 2008 y que, a pesar de ello, les ofreció en bandeja rentas cada vez más y más gigantescas para hacer política asistencial y clientelismo, como jamás habían imaginado...

¿Adónde quiero llegar con mis razonamientos? A que, es posible que, en Néstor Kirchner primara una pasión por acaparar poder y capitales, además de la necesidad obsesiva de manejarlo todo desde la política, y se impusiera ello como una desventaja frente a los desarrollos estratégicos del modelo de colonización, porque pesaban habitualmente, las necesidades electorales o las necesarias alianzas y cooptación de dirigentes. La aceptación de un destino de modernización y de crecimiento con integración subordinada a los mercados globales, se  ve en cambio, con  mucha mayor claridad en la actual presidenta.  Ella ha sabido elegir a quienes la asesoran en ese terreno y, más allá de algunas frivolidades y zonceras, con que, en su momento, condimentaba sus primeros discursos sobre el yuyito o la clonación de cabritas, ha sabido ahora incorporar las lecciones que le proporcionan sus asesores y se expresa con una solvencia que solo exhibe el que sabe de qué habla…Está claro que no le puedo requerir a Barrionuevo o a Moyano el mismo nivel de uso del raciocinio que a Horacio González, que a Kunkel, a Filmus o acaso a los numerosos miembros de Carta Abierta. Todos son similarmente corresponsables de la corrupta sociedad que se nos propone, pero mientras unos son por mafiosos y corruptos, casi inimputables,  al menos desde perspectivas éticas que no conocen, los otros son partidarios convencidos de la Biotecnología y de una modernidad colonizada que arrasa con nuestros ecosistemas  y con nuestra identidad cultural.

Que, frente a la perspectiva de una gradual y creciente colonización, para muchos militantes de la izquierda, el subsidio universal por hijo, la aprobación del matrimonio igualitario y el descuelgue del cuadro de Videla, sean motivos suficientes para respaldar al Gobierno, y que puedan expresarlo abiertamente de una manera casi impúdica, es escandaloso y demuestra una profunda crisis moral. Que se puedan permitir con impunidad, ignorar el grado de compromiso de los funcionarios y de las  políticas públicas con el Agronegocio, con la liberación de transgénicos y sus daños colaterales en cientos de muertos por las fumigaciones, con la megaminería y las terribles contaminaciones que provoca, con la desaparición de nuestros montes y selvas ahora reemplazados por monocultivos, es sorprendente. Que ello pueda suceder, implica un grado muy alto de connivencia y conspiración de las instituciones y de los medios periodísticos, no importa cómo ellos se embanderen. Todo ello expone la profunda ilegitimidad del poder en que vive actualmente la Argentina, situación que lamentablemente, no modificará las próximas elecciones y menos aún los maridajes preelectorales que debemos  presenciar a diario. El discurso de Qatar fue una exposición programática que requiere con urgencia respuestas morales que esta dirigencia no puede proporcionar. Es una vez más, de este Pueblo argentino que tantas veces dio vuelta las tortillas del poder, de quien debemos esperar respuestas y una reafirmación de que nos merecemos un destino mejor que el de ser una colonia urbana y consumista… Esa es nuestra esperanza  y nuestra lucha…

Jorge Eduardo Rulli

domingo, 9 de enero de 2011

Editorial de Horizonte Sur, sábado 8 de enero de 2011

EDITORIAL DE HORIZONTE SUR  DEL SÁBADO 8 DE ENERO DEL AÑO 2011

En los últimos tiempos numerosos sucesos y noticias, impactan y estremecen a la opinión pública. Me refiero a los trabajadores esclavos hallados en San Pedro y en Ramallo, casualmente dos municipios radicales no K y con complicidades del Sindicato del Momo Benegas que responde a Duhalde;  me refiero, asimismo, al actual colapso bancario debido a la cantidad de planes asistenciales y a la falta de papel moneda, entre otras razones debido a que los aviones militares que debían traer esos billetes desde Brasil se pusieron al servicio del Rally Dakar. Me refiero también, a la creciente inseguridad en los cordones periurbanos que, aunque durante años se insistió que, esa inseguridad no existía y que tan solo era un caballito de batalla de los opositores, de pronto mereció la desmesura de formar un Ministerio específico para el tema. Me refiero igualmente a las repetidas muertes de niños como consecuencia de las fumigaciones, a los estallidos sociales como el de la Plaza Constitución para la noche buena, a las ocupaciones masivas de parques y terrenos por desempleados y población indigente, a la vez que a la extensión constante de la geografía villera y de sus industrias vinculadas a la explotación de la miseria y de la droga.  

Las cifras por otra parte, de los intercambios con China son cada vez más considerables, las cantidades de soja que se exportan a ese país, escapan a nuestra imaginación y de retorno esas ingentes cantidades de porotos, nos vuelven en prácticamente todo lo que llena las góndolas de nuestros supermercados; por supuesto que los escándalos por corrupción son cada vez más notorios y públicos, y no alcanzan los discursos y los maquillajes para ocultar lo que alguna vez se dijo del menemismo, ese régimen de enajenación de nuestra soberanía y de nuestros patrimonios, requería necesariamente, de un grado considerable de inmoralidad y de soborno por parte de los antiguos militantes. Los altísimos sueldos y las prebendas funcionariales, el nepotismo generalizado y las partidas inmensas de subsidios y gastos reservados, empañan las conciencias y alimentan el engaño de que el  país necesita a esta supuesta dirigencia. Es como si Dios quisiera cegarlos y hacer que no vean el que estemos al borde de una situación de catástrofe o acaso en una catástrofe frenada o desacelerada a fuerza de creciente asistencialismo y montajes de falsos escenarios.

No podríamos inculpar de destacar, o acaso de aumentar la  importancia de algunos de esos sucesos, a la prensa opositora. Por lo contrario, muchas veces es la propia y cada vez más numerosa prensa y radios oficialistas las que acentúan y publicitan dramáticamente algunas de esas situaciones. Y ello es digno de que nos detengamos un momento para analizarlo y hacer un comentario. Llama la atención ese repetido doble discurso o mirada esquizofrénica que le permite a la izquierda progresista actuar frente a la opinión pública como si ellos fueran oposición siendo gobierno.  Actúan como si, atravesando una situación económica difícil, fuésemos al banco a pedir un préstamo y el Gerente nos contara sus propias angustias y en vez de llevarnos el dinero que fuimos a buscar, termináramos por conmiseración, dejándole al banco lo poco que llevábamos en el bolsillo… Los diarios como Miradas al sur, Tiempo argentino o Página, al igual que las numerosas radios oficialistas, se parecen cada vez a los viejos pasquines contestatarios de la izquierda, no obstante que quienes los dirigen son funcionarios o al menos hombres del gobierno, y siempre acérrimos oficialistas... Hablan o escriben relatando gravísimas situaciones, como si no fuese la tarea del gobierno modificar esas realidades. En ese sentido, pareciera que son relatores no decisores… Resulta una práctica corriente en los sectores kirchneristas, la conducta doble, denuncian lo que debería avergonzarlos, ya que son gobierno desde hace siete años, no obstante, dan a entender al distraído, que esas situaciones se deben a fuerzas ajenas a ellos y que el gobierno no puede todavía controlar, y además de quitarse de esa  manera, la responsabilidad por hechos aberrantes como el trabajo esclavo o la existencia de decenas de miles de familias sin techo ni cobijo,  apelan a la candidez del incauto para recabarles un apoyo moral que les permita llegar a consumar supuestamente, tareas pendientes que, en realidad, jamás se propusieron realizar.

El menemismo basó su propia fiesta de sueños de llegar a ser un país del primer mundo y ese festival de electrodomésticos en cómodas cuotas, en la enajenación masiva de los patrimonios acumulados por varias generaciones de argentinos. Con su fiebre neoliberal y su insaciable afán desregulador, el menemismo lo privatizó todo, desde el Banco Hipotecario a la jubilación de los argentinos, vendió las joyas de la abuela en el mercado de las mayores vanidades, hizo soñar a millones de pobres tipos y pobres tipas, con el uno a uno y con universos de egoísmo personal y de extravíos de todo destino común, y al fin nos obligó a despertar en una Argentina nuevamente arrasada y que marchaba sin rumbo entre la catástrofe social y el saqueo de los supermercados. De aquellas plagas y de aquellas ruinas, provienen quienes ahora nos gobiernan. Para muchos de ellos ha sido sin embargo el kirchnerismo, algo así como un despertar del antiguo sentido de las militancias políticas, si bien ahora sostenidas por altos sueldos y prebendas, y de tal manera, se explicarían esos sentimientos sencillamente como la resaca que, en la mañana, continúa a la borrachera de la noche anterior. Al menos ahora tienen muchos de ellos, discursos de izquierda que los consuelan y la proximidad de viejos camaradas, que les permiten por corporativismo, enajenar la conciencia, enmascarando la verdadera naturaleza del régimen con el que colaboran… Se trata de una nueva fase, en que luego de los desfondamientos institucionales del 2003, el país se ordenó en base a los mercados globales y a las disciplinas que impusieron las Corporaciones transnacionales. Ahora no es el patrimonio acumulado por las viejas generaciones lo que alimenta la nueva fiesta de los argentinos sino el precio excepcional de la soja, de los biocombustibles y del petróleo en los mercados internacionales.

Según Gustavo Grobocopatel, que, de transformarse en poco más de treinta años, de pequeño productor en cabeza de una transnacional denominada Sollus,  algo debe saber del asunto, en un reciente reportaje que le hace la mítica revista Crisis, dice lo siguiente, y lo traemos a colación por quien lo dice y por lo significativo de la interpretación. Dice Grobocopatel: “Menem nunca dijo la palabra soja en su vida, no estaba conciente de lo que hacía. Puedo hablar bien de él porque jamás lo voté”. “En esos años se generó una plataforma mucho más competitiva que estamos usando todavía. Argentina era líder en biotecnología, ahora vamos a la cola de Brasil y Estados Unidos porque no se resolvieron los problemas de regalías. Los precios internacionales y esa plataforma de los ’90 evitaron que esta fuera otra década perdida. Este gobierno además impulsó muchísimo el biodiesel y tuvo una actitud a favor de los transgénicos”. Lo importante es que el hombre advierte la continuidad de un proceso signado por las Biotecnologías y la agricultura química, y por la decisión que reconoce en el Gobierno de respaldar a los transgénicos, sus palabras permiten suponer que, así como el menemismo no comprendió el proceso de colonización que estaba poniendo en marcha, los sectores que integran el kirchnerismo en cambio, y más allá del modo en que lo conduzcan, no sólo no podrían desconocerlo, sino que serían o deberían ser, plenamente conscientes del proceso que conducen.

Bien, hemos llegado a dónde pretendíamos llegar. Hemos llegado en este Editorial, a ese modelo al que tantos progresistas convocan a defender desde puestos tan bien pagos que multiplican por cincuenta o por cien lo que gana un obrero. Un modelo por otra parte que la oposición política esta bien lejos de cuestionar, y que a lo sumo, algunos pretenden modificar tan sólo en el reparto de las rentas que nos deja, o sea en el modo en que se las distribuye. Ese es el modelo que se defiende, que se preserva, y que se profundiza. El modelo de los Agronegocios y de los monocultivos, el modelo de la sojización y de la producción de Biocombustibles, el modelo de los territorios vaciados de población y destinados a una agricultura industrial y de  monocultivos a la vez que, un modelo de enormes urbanizaciones donde se concentra esa población desempleada de la agricultura, y que  paradójicamente, siendo las víctimas del sistema y gracias a las políticas de planes asistenciales, de comedores y de clientelismo, aseguran la continuidad y la reproducción del modelo productivo. Ese modelo productivo que nos fue determinado por Corporaciones como Monsanto, como Cargill y como Nidera, es en el siglo XXI el nuevo colonialismo. Con las divisas que nos proporcionan esos porotos de soja y esos biocarburantes, China nos provee prácticamente todo lo que necesitamos. Hemos vuelto a las relaciones primarizadas y de dependencia semicolonial que marcaron nuestro primer centenario, pero ahora los términos del intercambio son significativamente más favorables para nosotros, lo cuál para muchos permite obviar o no ver aquellas dependencias, y consolarse con las rentas extraordinarias, que las extraordinarias cosechas y exportaciones permiten distribuir a manos llenas…

Una enorme legión de intelectuales que durante años tuvieron como razón y sentido de sus afanes a los países socialistas, ahora que los barcos del socialismo implosionaron, cambiaron sus afanes y se sumaron alegremente al gobierno progresista. Ellos son el alma y los hacedores de las sucesivas escenografías que se montan para confundir a la opinión pública, son los autores de los diversos maquillajes que transmutan en hombres probos y en estadistas a los profesionales de la vieja política, son los hechiceros y alquimistas de los engaños que confunden a una juventud a la que domesticaron a la idea de corregir levemente el mundo de la política, no a cambiar ese mundo, no a  ponerlo de cabeza, no a revolucionarlo ni a trastocarlo, sino a sofocar los fuegos, a practicar la contención social, a morigerar las demandas, a minimizar los sueños, a cuantificar los avances cuasi insignificantes como logros posibles que se precian con la vara de los mercaderes. Pobres nuestros intelectuales de carta abierta, extraviados en el mundo de la política que tan solo conocían en las alucinaciones de los años setenta, en las utopías de la lucha armada o en los desvaríos apocalípticos de la cuarta internacional… Hoy en Página doce, en el boletín oficial de los progresistas, una de ellas, para más datos, apologista de Milagros Salas, nos confiesa en la contratapa sus meditaciones casi macedonianas:Pienso en Walter Benjamin confesando su impulso de perderse en las ciudades. De caminar sin rumbo, sin preaviso, sin prisa, sin itinerario. Veo un hombre agobiado por su lucidez, caminando despacio una calle empinada que no sabe dónde ni en qué paisaje terminará. Nosotros, les sugeriríamos a estos intelectuales de excluyente vocación urbana y capaces de banalizarlo todo, que no intenten repetir esos caminares supuestamente desorientados de Benjamín, al menos que no lo hagan por los cordones periurbanos que el modelo que respaldan ha  producido en esa megalópolis que es Buenos Aires, que traten en la medida de lo posible, de nos salir de Recoleta o de Belgrano… o que acaso apelen a la Ministra Garré, para que les provea una custodia conveniente, en sus derivas peripatéticas…por esas calles empinadas que no se sabe dónde ni en qué paisaje terminará…

Jorge Eduardo Rulli

sábado, 1 de enero de 2011

Lecciones a aprender

EDITORIAL DE HORIZONTE SUR DEL SABADO PRIMERO DE ENERO DE 2011 EN LA AM 690

Este es nuestro último programa del año 2010 y a la vez el primero de este año 2011. Es propio de todo final de una etapa, en este caso la finalización del año y el umbral del nuevo que comienza, un intento de hacer memoria y tomar conciencia de los sucedido, de retrotraerse a lo acontecido para analizarlo, de sopesar las experiencias e intentar un balance de lo positivo y de lo negativo que nos queda, siempre en el ánimo de mejorar, de superarse, de corregirse y de optimizar la capacidad de hacer que cada uno tiene y que nosotros tenemos como grupo, como corriente de pensamiento, como trinchera que resiste el embate de las corporaciones globales y de sus socios nativos. En principio, convengamos que no ha sido un año fácil… aún no terminaban las primeras semanas del verano, que dicen algunos que en la Argentina es un tiempo en que no pasa nada importante, fue a fines del mes de enero, cuando nos echaron de la radio pública… no fue la derecha, aclaremos, no fue la derecha la que nos censuró de manera bárbara e intempestiva, fue gente que hasta avanzados los años ochenta militaban en el PRT ERP y que luego trabajaron largamente en el diario Clarín… Cuando la izquierda ocupa el lugar en que habitualmente suele estar la derecha, sus acciones represivas son infinitamente más inteligentes y crueles. Nos echaron en medio de las vacaciones, cuando la atención ciudadana se encuentra habitualmente relajada y el común ha bajado la guardia, nos echaron luego de más de cinco años y medio de programa, sin darnos lugar siquiera a despedirnos… no hubo posibilidad de mayores resistencias, algunos oyentes se enteraron dos meses más tarde de lo sucedido… Pero no caímos y aquí estamos, con las banderas bien en alto como siempre, estamos nuevamente en el aire y multiplicados por numerosos amigos que nos replican en diversos espacios del territorio…

Reconozcamos que ha sido un año difícil, un año en que lo que más se impuso fueron las políticas del simulacro, los dobles discursos y la simulación constante. Hubo enemigos recreados según el momento y según las necesidades, y esos enemigos se sucedieron como las sombras chinas unos detrás de otros, mientras las grandes corporaciones vaciaban el territorio y nos sometían a los nuevos colonialismos del siglo XXI. Clarín y la Nación por una parte, como para sostener el armado de una ley de medios que nuestra propia experiencia en la Radio Nacional exhibía como falsaria y tramposa; siempre la Mesa de enlace cada vez más y más disminuida, pero útil para los chisporroteos propios de la falta de políticas agrarias; el Bicentenario como oportunidad extraordinaria para volver a equivocar los enemigos del siglo XX o sea la Sociedad Rural de aquel entonces, con los actuales, y naturalizar a los grandes sojeros amigos del poder como Grobocopatel y Elsztain, devenidos Corporaciones Transnacionales; más tarde Mirtha Legrand y por fin Macri, que siempre pareciera estar a la mano como el negro aquel del parque de diversiones a los que le tiraban tres pelotas por un peso…

En medio del simulacro, además y como si los múltiples escenarios no fueran suficientes, la tragedia de la muerte súbita luego de una discusión con Moyano por causa de Pedraza y de la muerte de una activista universitario. Una vez más quedará expuesto lo que persistimos en no ver ni en darnos por enterados, que no podemos llevarnos el poder acumulado y las cajas de caudales para el otro lado… La muerte de Néstor fue no obstante, una ocasión extraordinaria para la pasión necrofílica de los argentinos. Hasta sus más duros adversarios lo reconocieron como el gran estadista que nunca fue ni pretendió ser, y convencidos que la memoria de nuestro pueblo es corta, se sumaron al carnaval de las pantomimas y de los travestimientos, como para sacar algún rédito de aquel mar revuelto del duelo oficialista, tener un oportunidad de consolar o de acercarse a la viuda, o acaso mojar en el milagro televisivo de miles de jóvenes que, tal vez por haber pasado muchos por el menemismo, redescubrían el sentido de la militancia progresista con el kirchnerismo. De los miles de millones de pesos mensuales destinados a alimentar esos apasionados fuegos militantes, en esas tantas agrupaciones sociales siempre bien dispuestas a manifestarse a favor del gobierno o del modelo, pocos hablan… Del gigantesco aparato asistencial y clientelar montado después del 2001 de manera artesanal con el duhaldismo y convertido ahora en una maquinaria implacable y a una escala desmesurada, tampoco se habla, porque en la realidad se lo ha naturalizado. Para la presunta dirigencia política esos datos son como esos secretos de familia que se esconden en los largos silencios y en los gestos crispados de las reuniones familiares. Para muchos de nosotros que vivimos en los cordones periurbanos son en cambio, al menos durante las primeras semanas de cada mes, la durísima realidad de las colas interminables en que se expone públicamente la Argentina profunda. Desde que se inició el mes de diciembre, los dos bancos de la localidad en que vivo y sus cuatro cajeros han estado durante días y días, colapsados. La multitud proveniente de los barrios periféricos y de condición de vida extremadamente humilde, ocupa cada día en paciente espera toda la cuadra y la cola suele tener un ancho considerable, además, muchos participan en familia y se van turnando para resistir las horas de plantón. Para peor el dinero suele terminarse y entonces ocurre que la gente previamente resignada, aguarda pacientemente durante largo tiempo, la llegada de un camión pagador. Uno de esos días, estando en la zona céntrica de Marcos Paz presencié un hecho sorprendente y memorable. Hubo de pronto un fuerte griterío y una ovación que fue rematada con largos aplausos de la multitud que colmaba las veredas de la cuadra. En medio de grandes medidas de seguridad y policías que se desplegaban, había llegado un camión blindado con nuevos fondos. La multitud comenzó a corear una consigna nunca escuchada todavía, al menos por mi, y seguramente acuñada en medio de las emociones del momento: pla…ta, pla…ta, pla…ta.

Aquellos acontecimientos fueron anteriores a la ocupación del parque Indoamericano. Seguramente, estas situaciones de desborde son alentadas por los punteros que responden a las rencillas de la cúpula, no obstante, expresan siempre el abismo existente entre las necesidades del común y los pensamientos y las convicciones de los que gobiernan… Nuevamente, la presunta dirigencia y los comentaristas mediáticos evitaron referirse a las causas profundas de esta terrible catástrofe de hacinamiento y de favelización a la que se nos viene acostumbrando. Las escenas de violencia que los argentinos presenciamos gracias a la televisión en esos días en que, debido a la ausencia del Estado, los grupos quedaron librados a su suerte y a realizar justicia por su mano, difícilmente se borren de nuestra memoria. Esas imágenes nos ayudarán a recordar que somos un continente mestizo y con una enorme carga de violencia. Que, tal como siempre nos recordaba Rodolfo Kusch el gran pensador americano, por debajo de una frágil nata de lava enfriada sobre la que asentamos nuestra presunta modernidad, y nuestras ridículas certezas sobre el progreso y el crecimiento, bulle el volcán de la América profunda. Que la cercanía del abismo sirva al menos para hacernos bajar la soberbia, y para que dejemos de anunciar tal como se hace, los términos de crecimiento bruto como éxitos, cuando este año habrá sido justamente Paraguay, quien más ha crecido por encima de todos sus vecinos. Y sabemos que Paraguay esta sufriendo gracias a la sojización que alguna vez le exportamos ilegalmente como bolsa blanca, una gigantesca y espantosa catástrofe económica, ambiental y también humana, y que millones de paraguayos están emigrando hacia la Argentina en busca de un lugar dónde vivir y escapando a la contaminación que mata los niños en los vientres de las madres…

Este año que terminó registra asimismo dos situaciones de extrema importancia en los procesos globales de las Corporaciones transnacionales, y en ambas estuvo implicado el actual gobierno progresista y en ambas estuvimos asimismo nosotros como GRR denunciándolos y señalando la necesidad de que nos descolonicemos. Uno de ellos fue la gran convocatoria realizada por los Agronegocios en la ciudad de Ginebra a los capitales de riesgo y particularmente a los inversores rusos y árabes, para acompañarlos en el acaparamiento de tierras en el Cono Sur y particularmente en la Argentina, para la producción de comodities y de energía proveniente de la agricultura. Detrás de la convocatoria descubrimos la presencia de grandes sojeros como Elsztain y Grobocopatel, ahora concertados y además, devenidos ahora, al unirse a otros grupos financieros, en enormes corporaciones transnacionales. Es penoso que mientras nosotros estuvimos señalándolos en Ginebra, así como, cuando volvimos presentando en Conferencia de prensa, las pruebas de lo que significaba el acaparamiento de tierras que preocupa al mundo, no hubo ningún dirigente de la oposición o acaso algún grupo significativo de la izquierda que se acercara siquiera, al menos para informarse. Evidentemente el tema no les interesa y están conformes en persistir señalando como enemigo a la Sociedad Rural, mientras continúan siendo funcionales al Poder Corporativo transnacional…

La otra situación que deseamos señalar, se remonta a principios del año 2009 y refiere a uno de los tantos intentos de Monsanto de lograr el aval del Vaticano para presentar a los OGM como una solución al hambre del mundo. Ocurre que Monsanto puede comprar a cientos de Institutos de investigación y a miles de técnicos, pero hasta el momento no ha conseguido el aval moral de ninguna de las Iglesias. Monsanto tiene todo el poder material pero necesita la palabra y el respaldo de algún dignatario de la Iglesia. Lo ha intentado muchas veces, presiones, lobby, sínodos específicos, todo le ha salido mal, el Vaticano no ha querido tomar posición sobre las semillas transgénicas. En el 2009 no obstante tantas derrotas, llevaron a cabo el intento más audaz de todos los habidos, reunieron algunos científicos famosos, muchos ejecutivos y hombres de Monsanto en un seminario sobre plantas GM, aprovechando que en un área de ciencias de las Academias Pontificias, hay alguien a cargo sumamente permeable a los discursos de la empresa, nos referimos a Monseñor Sanchez Sorondo, por supuesto argentino. Contando con el respaldo indudable de nuestro Gobierno consiguieron que expusiera como disertante estrella el representante de la Secretaría de Agricultura Moisés Burachik y que refiriera los presuntos éxitos de la Argentina en cuánto a resolver las propias inseguridades alimentarias de la población. Como se verá, un claro montaje donde nada es verdad sino en apariencias y donde la quinta columna de la empresa dentro del Vaticano se esforzó por no ser demasiado publicitada en sus acciones a tal punto que el programa en la Web, solo se encontró en inglés, que nuestro Embajador en el Vaticano no fue informado del acontecimiento y que nunca se respondieron las cartas que enviamos solicitando participar o ser informados de lo resuelto. Nuestras denuncias numerosas, tanto en Radio Nacional como a los Obispos y al Nuncio no dieron en aquel momento, mayores resultados, aparentemente nadie conocía del tema o se le restaba importancia al asunto.

Un año y medio más tarde, las conclusiones de aquellos supuestos expertos en OGM que se reunieran en las Cortes Pontificias, fueron dadas a conocer con aparente seriedad académica, a través de publicaciones de ciencia y Biotecnología, dando a entender que el Vaticano habría tomado por fin, posición en el tema, en esta ocasión, respaldando a los transgénicos como solución al hambre del mundo. En realidad no se trataba más que de uno de los tantos encuentros científicos habidos en las Cortes pontificias, pero el operativo estaba consumado y la prensa mundial difundió la noticia como buena. Poco importaron las inmediatas declaraciones del vocero del Papa explicando que no se trataba más que de conclusiones de un encuentro de científicos y no de una declaración oficial, el daño que alguna vez tratáramos de evitar estaba realizado. Una vez más, sorprende la doble personalidad de un gobierno que embarulla a muchos ingenuos con sus discursos progresistas y sus peleas de entrecasa con Clarín o con Macri, y que en el plano internacional es capaz de jugar tan fuerte como ha jugado tantas veces, a favor del libre comercio, de los mercados globales, en respaldo irrestricto a las Biotecnologías y a favor de las Corporaciones como Monsanto.

Y esta justamente, pretende ser la reflexión más importante y el mensaje, en este primer día del año. Porque ha sido el desafío que tuvimos en los últimos meses frente a muchos que renunciaron a la posibilidad de ser lúcidos y cedieron ante la manipulación mediática, no ya de Clarín sino del experto que manipuló mediáticamente, primero el bicentenario y luego el sepelio del expresidente, y de toda la prensa y las radios adictas que son cada vez más y que montan un circo ensordecedor, que obnubila y moviliza contra los enemigos ocasionales del gobierno. En medio de ese circo volver a expresar la voluntad de tener un país libre y con Soberanía parece casi un anacronismo, al menos mientras los gobernadores festejan que China ocupe nuestro territorio y que monte enclaves para la producción de biocombustibles. No obstante ello, hemos persistido en levantar banderas que seguirán siendo minoritarias en un país de falsas mayorías, pero que importa mantener en alto porque son muchos los que las buscan, muchos más los que las necesitan y todavía no son plenamente conscientes de ello… Alguna vez, hace mucho tiempo, el protokirchnerismo a través del Chacho Álvarez renegó de lo testimonial, luego vimos con los años, a qué tipo de espantos de la conducta política y a que tipo de horribles pragmatismos conducían aquellos derroteros. Que nadie nos pida que no sigamos siendo leales a nosotros mismos, que nadie nos pida que dejemos de decir lo que consideramos importante decir, cada vez que podamos pronunciarnos y cuantas veces sea necesario. Es nuestro deseo que el año que comienza hoy sea un año de lucha y que nuestras banderas se multipliquen como un modo de nuevas resistencias, por todo el territorio arrasado por los agronegocios y el modelo sojero. Un abrazo afectuoso a todos quienes nos han acompañado en este año 2010.

Jorge Eduardo Rulli



 
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