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viernes, 11 de febrero de 2011

Quien es el nuevo presidente de facto en Egipto

Quien es el nuevo presidente de facto en Egipto, según el diario el País de Madrid:


PERFIL: MOHAMED HUSEIN TANTAWI Ministro de Defensa egipcio

El enlace con el Pentágono

EL PAÍS - Madrid - 11/02/2011



En el Ejército egipcio, ningún militar ha sido tan fiel a Hosni Mubarak y al mismo tiempo tan trascendental para conseguir su salida de la presidencia como el poderoso ministro de Defensa egipcio, Mohamed Husein Tantawi, quien ha quedado al frente del Consejo Supremo militar que ha asumido el poder en el país árabe.

    

      Egipto
  

Este veterano general de 75 años ha simbolizado más que nadie la división existente en la cúpula militar, que se ha debatido durante semanas entre ser leal a Mubarak o satisfacer las demandas populares y las presiones internacionales.

Conocido por algunos oficiales como "el perrito faldero de Mubarak", Tantawi lleva desde 1991 como máximo responsable de Defensa en Egipto. Nunca ha fallado a su gran benefactor y, como él y el vicepresidente Omar Suleimán, tuvo un papel destacado en la guerra del Yom Kippur contra Israel en 1973. Un servicio que facilitó su ascenso a la parte alta de la pirámide militar egipcia, aunque no tanto como ganarse la confianza de Mubarak.

Su fidelidad al régimen no ha sido nunca cuestionada y, por eso, Washington veía en él un candidato potencial a suceder al presidente egipcio en los próximos años si, en el curso natural de los acontecimientos, no hubiesen estallado las revueltas. A partir de ese momento, y con la calle pidiendo enfurecida la cabeza de Mubarak, Tantawi se fue soltando de las riendas del presidente para erigirse en la voz más autorizada entre la cúpula militar egipcia en las intensas negociaciones con la Casa Blanca.

En las últimas dos semanas, estuvo en contacto directo con el secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates. Según fuentes estadounidenses, ambos estudiaron el plan de salida de Mubarak. Tantawi, que presidió el primer Consejo Supremo militar sin el presidente, también intentó controlar a la oposición durante el proceso de cambio. Con Mubarak todavía en el poder, se le pudo ver en la plaza de la Liberación, como un claro signo de que el Ejército no iba enfrentarse a los manifestantes, a los que pidió que abandonaran las protestas de forma pacífica.

No fue el único gesto de los militares. Antes de la salida del faraón, al centro de El Cairo también acudió el general Sami Hafez Enan, jefe de las Fuerzas Armadas, que se rodeó de multitudes cuando apoyó las demandas del pueblo y aseguró que el Ejército salvaguardaría su seguridad.


      

Bandas obtienen millonarios ingresos por extorsionar a migrantes en México y Guatemala

JUEVES 10 DE FEBRERO DE 2011
Bandas obtienen millonarios ingresos por extorsionar a migrantes en México y Guatemala


CERIGUA

Bandas que operan en Guatemala y México obtienen al menos unos 25 millones de dólares por semestre, como parte del secuestro y la extorsión que ejercen sobre migrantes en territorio mexicano, en donde están involucrados agentes de seguridad del Estado guatemalteco, según una denuncia del Consejo Nacional de Atención al Migrante de Guatemala (CONAMIGUA).

En un informe presentado al Congreso, integrantes de CONAMIGUA señalaron que para el 2010 se reportaron casi 10 mil secuestros de migrantes de diferentes nacionalidades en el sector fronterizo de estos dos países, donde operan al menos 136 bandas de “coyotes” o traficantes de migrantes.

De acuerdo con reportes locales estos grupos tienen presencia en Guatemala, pero muchas de ellas tienen vínculos en el extranjero, siendo México el principal aliado.

Alejandra Gordillo, secretaria de CONAMIGUA, dijo que la forma de operar de los delincuentes es que hacen llamadas a los teléfonos de los familiares, ya sea de los que residen en sus países de origen o los que los esperan en Estados Unidos y les dan el número de una cuenta bancaria en la que deben depositar el dinero.

Gordillo señaló que las extorsiones se registran principalmente en los departamentos de Sololá, Totonicapán, San Marcos y Huehuetenango del territorio nacional; en la recolección de testimonios y datos se pudo establecer que agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) también participan en los hechos.

El vocero de la cartera de Gobernación, Nery Morales, refirió que no se conoce ninguna denuncia contra agentes de la PNC; es una denuncia muy fuerte y lo mejor es que entreguen cualquier evidencia al Ministerio Público (MP), indicó.

El viceministro de Relaciones Exteriores, Érick Maldonado, encargado de asuntos migratorios, calificó como valiosa la información presentada por CONAMIGUA para fortalecer las investigaciones referentes a la migración, que conduzcan a la generación de estadísticas y la creación de políticas migratorias.

La entidad informó que a los extorsionistas se suman redes que se dedican a la explotación sexual y laboral de mujeres y menores de edad; en cuanto al tráfico de migrantes, los “coyotes” cobran un promedio de Q35 mil a Q40 mil.

El referido Consejo y la Comisión del Migrante del Congreso piden firmar un convenio para intercambiar información sobre flujos de dinero entre Guatemala y México, así como desarrollar perfiles de los traficantes.

PREMIO NOBEL DE LA PAZ ¿A qué estamos jugando?

PREMIO NOBEL DE LA PAZ ¿A qué estamos jugando?

(AW) Nueva colaboración especial de Marcelo Colussi.-
Por Marcelo Colussi

El portal Wikileaks y su promotor, el polémico Julian Assange, acaban de ser nominados candidatos al Premio Nobel de la Paz 2011, según informó la agencia de noticias noruega NTB. La candidatura de Wikileaks fue presentada oficialmente ante el Comité Nobel en Oslo por el parlamentario noruego Snorre Valen. El diputado socialista argumentó que Wikileaks es "una de las contribuciones más importantes de este siglo a la libertad de expresión y la transparencia". En octubre se conocerá cuál es la decisión final respecto al premio.

Sin dudas que, hoy por hoy y tal como se ha ido construyendo este mecanismo del Nobel de la Paz, todo el montaje parece más un espectáculo deportivo o la elección de una reina de belleza (fabulosos distractores de baja calidad) que un evento que nos aporte claridad. Hay problemas mucho más acuciantes que este nuevo show que año tras año nos mantiene a la espera de saber quién lo ganará (¿se harán apuestas al respecto? No sería de extrañar, por cierto...) Pero si bien esto es un detalle más, pequeño y pasajero, en la convulsionada vida de una sociedad planetaria que se debate entre el hiper consumismo depredador de unos pocos y el hambre de muchos, entre la posibilidad de una guerra termonuclear que acabe con el planeta, entre problemas mucho más complejos y sin soluciones a la vista, de todos modos me quiero permitir robarnos un instante para abrir algunas preguntas en torno a todo esto: ¿se puede premiar a los que trabajan por la paz? Esto abre una pregunta muy difícil cuando no imposible de responder: ¿quiénes trabajan verdaderamente por la paz?

En octubre de cada año asistimos a esta ceremonia ritual del otorgamiento de los Premios Nobel. Se puede discutir interminablemente sobre si ese tipo de galardones es positivo o no, sobre la medida en que fomentan el avance de las asignaturas premiadas; se puede debatir respecto al progreso que generan en términos sociales. Sin embargo queda la duda en cuánto a qué significa otorgar un premio en el campo del "trabajo por la paz".

Seguramente las disciplinas científicas, o la literatura, que se premian con estas preseas, aportan con claridad productos que benefician, directa o indirectamente, a todos los habitantes del planeta. Un galardón a sus creadores es una forma de reconocimiento social a su obra. No es lo mismo lo que se premia con el Nobel de la Paz. ¿Qué se premia en ese caso? Los romanos decían: "si quieres la paz, prepárate para la guerra". Un par de milenios después de su formulación, la máxima no parece haber perdido vigencia. ¿Qué se premia con un galardón de esa naturaleza? Los premiados, ¿qué aportan en esa preparación? O más aún, como cuestión más de fondo: ¿cómo nos podemos preparar efectivamente para la paz?

Su otorgamiento es un gesto político, un mensaje, un acto con profunda significación social-cultural. Es, como tantos ritos de cualquier cultura humana, un mecanismo que dice más por lo que comunica en tanto símbolo que por su valor pragmático. ¿Cómo premiar la construcción de la paz? Muchos de los premiados -y más aún los nominados que nunca llegaron a obtenerlo: el presidente estadounidense Ronald Reagan, por ejemplo- fueron la antítesis más consumada de la "construcción de la paz". ¿Estamos locos, están locos los que otorgan el premio, o hay agendas más allá de lo declarado con todo este montaje?

Esto nos lleva entonces a preguntarnos: ¿es lícito otorgar este reconocimiento a un funcionario de alto nivel de los Estados Unidos de América? Quizá la pregunta sea bizantina, considerando que hay tantas cosas infinitamente más importantes que responder. Pero, al menos, vale la pena hacer ver que la civilización occidental produce tantas cosas geniales como estupideces, ni más ni menos que cualquier cultura. Y que el tema de la paz, que va de la mano de los derechos humanos (invención occidental, por cierto), hace más agua que el Titanic.

¿Es, entonces, una estupidez el Premio Nobel de la Paz? Por lo pronto, con él no se premia un esfuerzo creativo como el de un inventor, un descubridor, un estudioso creador. Se consuma, por el contrario, un símbolo con connotaciones políticas, independientemente de la calidad del producto generado por quien lo ejecuta. En realidad, el producto en cuestión es una acción política, muy diversa por cierto una de otra: ser disidente del bloque socialista, alzar la voz en favor de los derechos humanos (los civiles, los llamados de "primera generación", pues de los económico-sociales no se habla), representar organizaciones pretendidamente neutras y apolíticas (las Naciones Unidas, o Médicos Sin Fronteras, por ejemplo, galardonadas en su momento). Pero, ¿es posible la neutralidad si hablamos de la paz, y consecuentemente de su contrario: la guerra, la violencia?

¿Se ha visto alguna vez que se premie a un sindicalista?, -fuera de Lech Walesa, claro, a quien se premió más por su aporte a la caída del Muro de Berlín que por otra cosa, algo así como la canonización de su "socio" Juan Pablo II, el otro artífice de tal caída-. ¿Cómo entender el trabajo por la paz: la pía devoción de santos misioneros como la Madre Teresa o Albert Schweitzer? ¿La resistencia activa de una líder indígena como Rigoberta Menchú?

Insisto: ¿presidentes o funcionarios del gobierno de Estados Unidos, que representan el más ominoso poder militar que haya conocido la historia: Theodore Roosevelt (1906), Woodrow Wilson (presidente durante la Primera Guerra Mundial), George Marshall (general de ejército, autor del plan que lleva su nombre para reconstruir la destruida Europa post Segunda Guerra Mundial y para impedir el avance del socialismo soviético en el Viejo Continente), Henry Kissinger (Secretario de Estado y co-autor de los nefastos documentos de Santa Fe, ligado a cuanto golpe militar hubo en Latinoamérica durante varias décadas), Barack Obama -¿los negros al poder?- (quien continuó con las guerras de ocupación en Irak y Afganistán), pueden merecer figurar entre los que han aportado a la paz mundial, o eso es una ofensa a la inteligencia? ¿Se debe considerar la neutralidad como un aporte a la paz (el de las organizaciones humanitarias) o, como se ha dicho en tantas ocasiones: "quien calla otorga"? Incluso, se ha conferido el premio a personas vinculadas orgánicamente a movimientos armados revolucionarios -claro que por su posición de símbolos contestatarios-. ¿Cómo entender la paz entonces? Kissinger, que formó a los talibanes afganos por ejemplo, artífices de la derrota soviética en Afganistán, ¿por qué tiene un Nobel de la Paz?

Obviamente que entre todas las personas u organizaciones que a la fecha han recibido el galardón, hay de todo un poco: ninguna es tonta por cierto, y de alguna manera todas han dejado una impronta en la historia del siglo XX y del que ya va corriendo (seguramente más coyuntural, distinta a la que podrán dejar los acreedores a otros tipos de Nobel, cuya obra sin dudas es una legado suprahistórico: una formulación científica o artística, por ejemplo, que trasciende el momento puntual). La interrogación que pretendemos abrir ahora va más en el sentido del significado de este rito europeo.

¿Por qué, ante esta suerte de parodia ritualizada, no proponer un Premio Nobel a la lucha contra la Injusticia?

domingo, 6 de febrero de 2011

Egipto: una revolución en el centro neurálgico del imperialismo


Egipto: una revolución en el centro neurálgico del imperialismo


Al momento de cerrar la presente edición de Prensa Obrera, centenares de esbirros del aparato oficial del Estado egipcio y del partido de gobierno irrumpían en la plaza central de El Cairo (Tahrir) para desalojar de ella a las personas y familias que la continuaban ocupando, luego de la inmensa movilización del martes 1° de febrero. Estas patotas de civil ya habían hecho su irrupción en las jornadas precedentes en distintas ciudades del país y fueron también las responsables de los diversos saqueos que resultaron en la decisión de armarse por parte de algunos sectores propietarios. La intervención de las patotas ha servido para echar luz sobre la política del mando militar egipcio, al cual numerosos medios de prensa caracterizan como sostenedor del movimiento revolucionario. En la ocasión, las tropas han dejado actuar con toda libertad a los provocadores, en función de un planteo que el mando militar había hecho con anterioridad, cuando llamó a la multitud a abandonar la plaza luego de la movilización. Después de más de una semana de manifestaciones y recambios políticos, es claro que los militares no están dispuestos a tumbar al presidente Mubarak, en tanto no hay acuerdo para ello entre las distintas potencias que intervienen en el conflicto y entre los distintos clanes oficiales. Israel y la Autoridad Palestina han mantenido inconmovibles la posición de que Mubarak debe pilotear la transición a las elecciones previstas para septiembre -precisamente el mismo planteo que ha hecho el mismo Mubarak en su última aparición televisiva. La complicidad del ejército con la acción de las barras bravas del oficialismo es un indicio de que no está excluido un baño de sangre ejecutado por las fuerzas armadas. El régimen de Mubarak está ciertamente acabado, pero esto no significa que la burguesía mundial haya aceptado que su salida tenga lugar con las masas en la calle.

La revolución egipcia ha tomado al imperialismo por sorpresa, e incluso ahora varios sectores siguen apoyando a Mubarak, incluso en Estados Unidos. Hay una suerte de ficción democrática como sucedió luego del derrocamiento del hondureño Zelaya, cuando Obama logró hacer creer que se oponía a lo que no quería llamar golpe de Estado. Ante el hecho consumado, sin embargo, alienta la ilusión de que las revoluciones pueden alcanzar sus objetivos a fuerza de manifestaciones exclusivamente, o sea sin una fuerza política dirigente y, por sobre todo, con exclusión de la organización de una insurrección popular armada, y si aceptan una dirección liberal y un recambio político superficial. Esta ilusión está ahora presente en Egipto, aún más cuando ese procedimiento alcanzó para derrocar al gobierno de Túnez, hace dos semanas, e incluso después para expulsar del nuevo gobierno a ministros vinculados con el anterior. Los cambios de gabinete o la renuncia a la reelección del presidente en países como Yemen y Jordania también alimentan el espejismo de la posibilidad de un cambio social y político efectivo sin la destrucción del aparato de Estado precedente. Se omite en estos casos, sin embargo, que en Túnez ha quedado salvaguardado todo el aparato militar, represivo y burocrático del régimen desahuciado, incluida la continuidad del primer ministro (e incluso, hasta ahora, el inmenso conglomerado económico de la familia del presidente depuesto) y que en Yemen y Jordania los cambios no fueron siquiera de fachada.

Mubarak, en Egipto, ha tomado sus propios recaudos al llenar el cargo vacío de vicepresidente en la persona de un mandamás militar, Omar Suleiman, formado en Moscú bajo el régimen staliniano y luego en West Point. Omar Suleimán es el jefe del conjunto del servicio de espionaje y el principal enlace con los servicios de espionaje de Israel y Estados Unidos; tiene a su cargo la supervisión del bloqueo a Gaza. No es claro, con todo, que sirva como figura de recambio para las masas movilizadas, dado, precisamente, su larguísimo vínculo con el gobierno de Mubarak y su condición de espada fiel del sionismo. Es este personaje, sin embargo, la cabeza política de las fuerzas armadas, en las que tantos comentaristas y fuerzas políticas locales confían para producir una transición ‘pacífica'. De lo que no cabe duda, de cualquier manera, es que un aplastamiento sangriento de la revolución egipcia no significará de modo alguno un retorno al orden anterior de cosas -al contrario, desarrollará en las masas una conciencia revolucionaria más aguda en el conjunto del Medio Oriente. Tampoco se puede dudar que sin una revolución victoriosa no habrá ninguna mejora para las masas, sino más miseria, tensiones y conflictos bélicos.

Crisis mundial

La mejor caracterización de conjunto de la situación revolucionaria que se desarrolla en el Medio Oriente la produjo el titular de un artículo en el británico The Telegraph (1/2): "El FMI levanta el espectro de guerras civiles como consecuencia del empeoramiento de las desigualdades globales". En efecto, el presidente del Fondo había declarado: "No es la recuperación que queríamos. Es una recuperación acosada por tensiones y presiones, que pueden sembrar, incluso, las semillas de la próxima crisis". Agregó también: "El desempleo global se mantiene en alturas récord, con una desigualdad creciente de ingreso que suma tensión social", para citar "los tumultos en Africa como un preludio de lo que puede ocurrir con los 400 millones de jóvenes que se sumarán a la fuerza de trabajo en la próxima década". El funcionario agregó que "están re-emergiendo los desequilibrios globales que han causado la crisis financiera". Como conclusión pronosticó: "podríamos ver una inestabilidad social y política creciente dentro de los países -incluso una guerra". 
Ha sido el desarrollo de la crisis mundial, precisamente, el detonante de la crisis revolucionaria en Egipto, que como toda crisis auténtica nadie la esperaba porque opera en forma subterránea. Los lectores de Prensa Obrera saben que esa ha sido nuestra conclusión fundamental desde el inicio de la etapa actual de la crisis mundial -la tendencia a la creación de situaciones revolucionarias y de revoluciones. Egipto, que se jacta -como otros países llamados emergentes- de un crecimiento anual del 5%, como consecuencia del ingreso de capital especulativo generado por las operaciones de rescate de los bancos centrales más importantes; el país tiene una tasa de inflación del 20% anual en los productos de primera necesidad y una elevada desocupación. En un reportaje sobre la situación del pueblo egipcio, el francés Le Monde (3/2) relevó, entre los manifestantes en distintas ciudades, ingresos diarios de 1,50 euros -o sea ocho pesos.

La fuerza motriz

La presencia abrumadora de la población empobrecida en las manifestaciones en Egipto pone en cuestión la tesis que más ha circulado en los comentarios internacionales, según la cual la revolución egipcia es un movimiento de la clase media modernizadora, cuyo objetivo es puramente político, no social, a favor de una democracia parlamentaria o ‘transparente'. Es la ilusión que tiene el imperialismo sobre estos acontecimientos. La lectura atenta de los pronunciamientos populares en todos los países en que ha prendido la revuelta demuestra, por el contrario, la preeminencia de los reclamos sociales -que solamente podrían alcanzarse con el derrocamiento del poder de turno. Es cierto que el rol de Internet en la agitación política que condujo a las manifestaciones populares mostraría una preeminencia de los sectores más alfabetizados, pero el impulso popular no se detuvo cuando el gobierno cerró el canal de información electrónico, porque -como comenta el reportaje de Le Monde- "la comunicación recurrió al viejo método del boca a boca". De cualquier modo, la bancarrota capitalista internacional excluye la posibilidad de una ‘modernización incluyente', si ese fuera el programa de la clase media. Incluso en Israel, el único país ‘moderno' de la región, la pauperización camina a pasos acelerados. La etapa histórica mundial y la correlación de clases en Egipto determinan que la realización de las aspiraciones de las masas movilizadas solamente es posible por medio de la revolución permanente -o sea el desplazamiento de la dirección política de la lucha hacia los polos extremos de las masas.

La perspectiva de una agudización del proceso revolucionario ha levantado la hipótesis de que en Egipto pueda triunfar un movimiento islámico, o sea reaccionario. Se cita para el caso a Irán, pero simplemente por ignorancia, porque la islamización de Irán no fue el producto de la revolución iraní de 1979, sino de la contrarrevolución posterior que consagró la preeminencia de la jerarquía clerical, reforzada luego por la guerra con Irak -impulsada por el ‘imperialismo democrático' para desangrar, precisamente, el ímpetu revolucionario. De todos modos, el islamismo egipcio ha buscado colaborar con Mubarak, incluso fue reconocido como la oposición a su majestad y pagó por ello con prisiones masivas de sus militantes. En la circunstancia actual, se ha puesto a la cola y al servicio de la oposición designada por el imperialismo, en la persona de un ex funcionario de la ONU en cuestiones de proliferación nuclear, El Baradei.

El cuidadoso edificio del sionismo

La revolución egipcia ocupa un lugar internacional excepcional, por la simple razón de que amenaza hasta sus fundamentos toda la estructura de opresión del sionismo sobre la nación palestina. Este es el hecho, por encima de cualquier otro, que acelera la polarización política y el ritmo de la revolución al interior de Egipto. Israel es incompatible con una revolución victoriosa, por eso obstaculiza cualquier contemporización con las masas. Esto explica el apoyo incondicional que la propia Autoridad Palestina le está dando a Mubarak, porque el derrocamiento de éste pondría en peligro todos los acuerdos de ella con el sionismo y pondría fin a su propia supervivencia. Una victoria revolucionaria devolvería la región a la situación de 1956, cuando la nacionalización del canal de Suez provocó la invasión terrestre de Egipto por parte de Israel, con el apoyo de la aviación y tropas aéreotransportadas de Gran Bretaña y Francia -pero ahora en un marco histórico mucho más explosivo. Esta tensión explica que aún no se hayan producido movilizaciones de apoyo a la revolución egipcia en Cisjordania, las que serían aplastadas sin miramientos por las tropas ocupantes, y hasta la moderación en Gaza. La historia está demostrando la clarividencia de una de las alas de la IV Internacional en los años '50, el llamado lambertismo (con el cual el Partido Obrero rompió a fines de los años '70), que previó que una lucha victoriosa contra el sionismo solamente era posible a partir de revoluciones en los Estados árabes, cuyas clases dominantes estaban enfeudadas o lo estarían más adelante a un acuerdo con Israel -y nunca mediante la construcción de una utópica Nación Arabe por parte de esas clases dominantes. Una victoria revolucionaria en los países árabes -es decir, de sus obreros y campesinos- plantearía a las masas judías una salida de la trampa mortal en que se encuentran, mediante la construcción de una República Palestina Unica con todos sus componentes nacionales y la unidad socialista de todo el Medio Oriente.

Salto histórico

Los movimientos revolucionarios en las naciones árabes transportan la crisis capitalista mundial a otro terreno; ya no hablamos sólo de la quiebra masiva de bancos, los que son conservados en estado zombie por los Estados; ni de la quiebra de estos Estados; ni de la miseria social creada por esta bancarrota. Hemos ingresado a un período de situaciones revolucionarias y revoluciones. Fue precisamente lo que advertimos en un artículo relativamente reciente ("El rostro boliviano de la crisis mundial", en referencia a la rebelión desatada por el gasolinazo de Evo Morales, en Prensa Obrera Nº 1.162, 6/1). Egipto es Bolivia, pero ubicado en un centro neurálgico internacional para el imperialismo y para su socio más decisivo, el sionismo. Los ‘países emergentes' no se han alejado de la crisis mundial, ni siquiera la han esquivado: están en el ojo de la tormenta -por la simple razón de que ella desnuda contradicciones históricas mucho más explosivas que cualquier Estado desarrollado. Aunque Europa ya ha dado sus primeros pasos.



Jorge Altamira
 
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